
El equinoccio marca un punto exacto de equilibrio entre el día y la noche. La luz y la oscuridad tienen el mismo peso.
No es solo un evento astronómico. Es un punto de ajuste.
A partir de aquí, la luz gana terreno. Y eso, a nivel simbólico, habla de avance, claridad y movimiento hacia fuera.
Es el momento en el que lo interno empieza a tomar forma en lo externo.
No se trata de empezar muchas cosas, sino de alinear lo que quieres con lo que estás dispuesto a sostener. (más…)