
Urano entrando en Géminis marca una nueva forma de vivir los procesos de transformación.
Si en Tauro el movimiento fue más lento y enfocado en lo tangible, con ajustes que empezaban fuera y terminaban moviendo lo interno, en Géminis todo se vuelve más ágil, más mental y mucho menos predecible.
Aquí la estabilidad deja de ser el punto de referencia. Lo importante pasa a ser la capacidad de adaptarse, de cuestionar lo que parecía fijo y de abrirse a nuevas formas de entender la realidad.
Las ideas empiezan a moverse. Las certezas pierden rigidez. Y, sin que haya un corte claro, se modifica la forma en la que interpretas lo que ocurre, y desde ahí también la manera en que te relacionas con el mundo.