
Los dos terremotos que sacudieron Venezuela la tarde del 24 de Junio de 2026 llegan en un momento profundamente sensible para el país: una nación en transición, con una población que ha atravesado durante años una crisis social, económica e institucional de enorme profundidad.
Escribo esta reflexión desde la tristeza, desde mi vínculo con Venezuela y desde la necesidad de canalizar lo que siento a través del lenguaje de este espacio: la astrología, el tarot y la espiritualidad.
En el Mensaje de la Semana hablaba de una energía en la que lo esencial comenzaba a mostrarse con mayor claridad, como antesala de la Luna Llena en Capricornio y de los cambios de ciclo que se aproximaban. La carta de El Sol reforzaba precisamente esa imagen: una luz que revela lo que ya estaba ahí y que nos invita a mirarlo de frente, sin seguir apartando la mirada.
Por eso, esta noticia me impactó todavía más.
Esta reflexión no pretende explicar la tragedia ni reducir el dolor humano a una carta astral. Parte, ante todo, del máximo respeto hacia las personas afectadas, sus familias y quienes hoy viven horas de incertidumbre.
A continuación, analizaré los principales ciclos y tránsitos astrológicos que acompañan este dantesco momento.








